Historia de la peseta

Hasta el año 2002 cada país de Europa tenía su propia moneda, pero en ese año los europeos decidieron unificarlas y regirse por una sola: así nació el Euro. Hasta ese 2002 en España se comerciaba y pagaba con la Peseta.

La peseta de los últimos años (antes del euro) estaba formada por cien céntimos; era de color dorado y durante cuarenta años llevó en una de sus caras la del dictador Franco y el escudo del águila, y desde la muerte de éste en 1975, la efigie del rey Juan Carlos I y el escudo monárquico. Precisamente por su color, se le conocía como "la rubia", pero ese color dorado tiene mucha más historia.

Todo comenzó en 1808 durante la invasión francesa napoleónica. Por entonces el archiduque Carlos de Austria estaba en enfrentamiento con el francés Felipe de Borbón, y la ciudad de Barcelona (España) por orden del archiduque acuñó unas pequeñas monedas de dos reales que se llamaron "pecetas" (que en español quiere decir: piezas pequeñas. En 1868 era tal la cantidad de estas pecetas que había en circulación por todo el territorio nacional, que se adoptó como moneda oficial. Su nombre ya había derivado a pesetas. La primera moneda acuñada ya de curso nacional fue en 1869 y llevaba la leyenda "Gobierno Provisional".

Durante las monarquías de Alfonso XII y su hijo póstumo Alfonso XIII llevaron el rostro de ambos monarcas, reflejándose el paso del tiempo de dichos reyes. La primera moneda acuñada de la II República se hizo en 1933, y en ella aparecía la matrona Hispania con una rama de olivo; fue en ese momento cuando el metal fue cambiado siendo entonces cobre, aluminio y níquel. Anteriormente se acuñaban en oro y plata.

Ya terminada la Guerra Civil española (1936-1939) apareció la moneda de 25 céntimos (un cuarto de peseta), acuñada en cobre y níquel y que fue la primera que se presentó con una perforación en el centro; el único objeto de ese agujero fue el de ahorrar cuproníquel que escaseaba en la posguerra española; también en esos tiempos se retiraron de circulación todas las monedas de bronce, que después se fundieron y sirvieron para arreglar los desperfectos de las vías de los trenes.

La última moneda acuñada fue en un solemne acto oficial y es la de 100 pesetas.

En cuanto a los billetes el primero fue emitido por el Banco de España el 1 de julio de 1874, siendo de 25 pesetas. Con anterioridad eran varios los bancos que podían imprimir billetes de curso legal; durante la mencionada guerra civil y por escasez nuevamente de medios y material, se contrataron los servicios de bancos extranjeros para la obtención de papel moneda. Ya en 1940 (el 21 de octubre) el Banco de España mediante la FNMT (Fábrica Nacional de Moneda y Timbre) efectúa la primera emisión de billetes nacionales. En 1941 Franco ordena que a partir de ese momento todos los billetes y monedas españoles se acuñen en la FNMT.

Hasta que llegó el 1 de enero del año 2002, y la Peseta tuvo que convivir a la vez con el recién instaurado Euro, para finalmente el 28 de febrero de ese mismo 2002 dejar de ser de curso legal.


La peseta en papel

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